Tonterías que hacen los niños y que los adultos deberíamos hacer también

Aprender a reír con los niños

Los niños tienen una capacidad innata para reír, para dejarse llevar por el momento y divertirse en cualquier situación. Pero a medida que crecemos, muchas veces perdemos esta habilidad. Nos preocupamos demasiado por el qué dirán, por nuestra reputación, por ser adultos serios y responsables. Pero, ¿realmente es esto lo que nos hace felices?

En este artículo repasaremos algunas de las tonterías que hacen los niños y que los adultos deberíamos hacer también. Aprenderemos a reír, a disfrutar de las pequeñas cosas y a dejar atrás el estrés y las preocupaciones.

Jugar sin miedo al ridículo

Uno de los grandes problemas que muchos adultos tenemos a la hora de divertirnos es el miedo al ridículo. Pensamos que si hacemos el payaso o nos dejamos llevar por la diversión, los demás nos mirarán mal o pensarán que somos unos inmaduros.

Pero los niños juegan sin miedo al ridículo. Se disfrazan, cantan, bailan y ríen a carcajadas sin preocuparse por lo que otros puedan pensar de ellos. ¿Por qué nosotros no hacemos lo mismo?

Jugar sin miedo al ridículo puede ser una excelente forma de liberar tensiones y conectar con nuestra parte más divertida y loca. Podemos hacerlo en cualquier situación, ya sea jugando con amigos, bailando en una fiesta o cantando en la ducha.

Inventar historias y personajes

Los niños tienen una imaginación desbordante. Pueden inventar historias increíbles, imaginar personajes fantásticos y crear mundos completamente nuevos. Y lo hacen sin prejuicios ni limitaciones.

Los adultos, en cambio, solemos perder esta capacidad creativa a medida que nos hacemos mayores. Nos cuesta pensar fuera de la caja, nos limitamos a hacer siempre lo mismo y nos negamos a explorar nuevas ideas.

Pero si aprendemos a dejar atrás estas limitaciones y a explorar nuestra imaginación, podemos descubrir un mundo de posibilidades. Podemos inventar historias increíbles, crear personajes fascinantes y explorar nuevas formas de expresión.

Reírse de uno mismo

Los niños no tienen miedo de burlarse de sí mismos. Si se caen, se ríen de su torpeza. Si dicen una tontería, se ríen de su propia inocencia. Y lo hacen sin sentirse humillados ni avergonzados.

Los adultos, en cambio, solemos tomarnos muy en serio a nosotros mismos. Nos preocupamos demasiado por nuestra imagen y nuestra reputación, y nos cuesta reírnos de nuestras propias debilidades.

Pero si aprendemos a reírnos de nosotros mismos, podemos liberarnos de muchas de las tensiones que nos acosan. Podemos aceptarnos a nosotros mismos con todas nuestras virtudes y defectos, y aprender a no tomarnos la vida tan en serio.

Conclusiones

Aprender a reír con los niños puede ser una experiencia maravillosa. Podemos aprender a jugar sin miedo al ridículo, a inventar historias y personajes increíbles, y a reírnos de nosotros mismos. Y todo eso nos ayudará a liberar tensiones, a ser más felices y a conectar con nuestra parte más divertida y creativa.

Así que, ¿por qué no nos dejamos llevar por nuestro niño interior? ¿Por qué no nos permitimos ser locos, divertidos y un poco tontos?

    Algunas ideas para empezar:
  • Organiza una noche de juegos con tus amigos
  • Canta tus canciones favoritas a todo volumen
  • Imagina un mundo nuevo y crea un personaje que lo habite
  • Revisa tus fotos viejas y ríete de ti mismo
  • Y, sobre todo, no te preocupes por el qué dirán. La vida es demasiado corta para no divertirse.