boba.es.

boba.es.

¿Te sientes un poco inútil hoy? Estas Güevonadas te harán sentir mejor

¿Te sientes un poco inútil hoy? Estas Güevonadas te harán sentir mejor

Introducción

¿Te has despertado hoy con la sensación de que no sirves para nada? ¿Crees que tu vida no tiene propósito? No te preocupes, ¡todos nos sentimos así alguna vez! Pero no te rindas, hay muchas formas de volver a darle sentido a tu existencia. Y nada mejor que hacerlo riéndote un poco de ti mismo. Por eso, hoy te presento una lista de güevonadas que te harán sentir mejor y, quién sabe, igual hasta te animas a hacer alguna de ellas.

Güevonadas de manual

1. Meter las llaves al revés en la cerradura

¿A quién no le ha pasado alguna vez intentar abrir la puerta de su casa con las llaves al revés? Esto te hace sentir un poco torpe, pero seguro que te saca una sonrisa. Lo mejor de todo es que es una güevonada completamente gratuita y que no lastima a nadie.

2. Intentar abrir un envase por el lado equivocado

Hay veces en que la geometría de los envases nos juega una mala pasada y no sabemos cómo abrirlos. ¿Has intentado alguna vez abrir el envase de la sal por el lado de la etiqueta? ¿O la botella de kétchup por el tapón en vez de por la base? En estos casos, la fuerza no sirve de nada, lo mejor es aplicar nuestra astucia para resolver el acertijo.

3. Olvidar el número del teléfono de alguien conocido

Si eres como yo y tienes la memoria espacial peor que un pez dorado, seguro que esto te ha pasado más de una vez. Sabes que conoces a alguien, pero no eres capaz de recordar su número de teléfono. ¿Qué hacer en estos casos? Lo mejor es preguntarle directamente a esa persona. Le sacarás una sonrisa y, de paso, evitarás seguir dando vueltas en tu propia cabeza.

Güevonadas que nos hacen sentir vivos

1. Bailar como si nadie te estuviera viendo

Bailar es una de las formas más simples y placenteras de sentirnos vivos. Y lo mejor de todo es que lo podemos hacer solos o acompañados, en la comodidad de nuestra casa o en una discoteca llena de gente. Así que no te detengas: sube el volumen de tu música favorita, cierra los ojos y déjate llevar por el ritmo.

2. Hacer una locura espontánea

Si eres de los que siempre planifican todo al detalle, te invito a que rompas esa rutina y te permitas hacer una locura espontánea. Puede ser algo tan simple como comprarte un helado de fresa en pleno invierno o aceptar una cena con alguien que acabas de conocer. La clave es no pensarlo demasiado y dejarte llevar por el impulso.

3. Aprender algo completamente nuevo

¿Te imaginas tocar la guitarra como tu músico favorito o cocinar tu plato favorito sin ayuda de nadie? Aprender algo nuevo nos hace sentir vivos y nos da la satisfacción de haber conquistado un desafío. Así que proponte un reto y lucha por conseguirlo.

Güevonadas que te harán sentir libre

1. Dejar el móvil en casa un día entero

Si eres de los que está enganchado al móvil, te invito a que te apartes de él por un día completo. Apaga el móvil y dedica ese tiempo a hacer actividades que te gustan: leer un libro, salir a caminar o conversar con alguien sin distracciones.

2. Decir lo que sientes sin miedo al rechazo

Muchas veces tenemos miedo de expresar nuestros sentimientos por temor a ser rechazados o herir a alguien. Pero la verdad es que no hay nada más liberador que decir lo que uno siente, sea cual sea el resultado. Si no lo intentas, jamás sabrás qué hubiera pasado.

3. Ser un turista en tu propia ciudad

¿Has recorrido todas las calles de tu ciudad? ¿Conoces todas las plazas y monumentos? Si la respuesta es no, te invito a que te dediques un día entero a ser turista en tu propia ciudad. Visita los lugares que no conoces, saca fotos y descubre su historia. Te sorprenderás de cuánto puedes aprender de tu propia ciudad.

Conclusión

Como has podido ver, no hacen falta grandes cosas para volver a sentirnos vivos y útiles. A veces, las cosas más simples y fáciles son las que nos dan más satisfacción. Así que te invito a que pongas en práctica alguna de estas güevonadas y que, de paso, te rías un poco de ti mismo. ¡No hay mejor terapia que el humor!