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La clásica 'llamada de broma' a mi abuela

Introducción

Todos hemos hecho alguna llamada de broma en algún momento de nuestra vida. Es una forma divertida de pasar el tiempo y jugar con nuestros amigos. Sin embargo, nunca había hecho una llamada de broma a alguien fuera de mi grupo de amigos hasta que decidí llamar a mi abuela.

La decisión de hacer la llamada de broma

Fue una tarde de sábado y estaba aburrido en casa. No tenía planes para el resto del día y decidí llamar a mis amigos para ver si querían hacer algo juntos. Ninguno de ellos estaba disponible, así que empecé a buscar otras opciones para pasar el tiempo. Fue entonces cuando se me ocurrió la idea de hacer una llamada de broma a alguien. Siempre había querido hacer una, pero nunca había tenido el valor de hacerlo. Pero ¿a quién iba a llamar? No quería molestar a nadie, así que pensé en mi abuela. Ella es una persona mayor y tal vez no estaba acostumbrada a este tipo de bromas, pero pensé que sería divertido intentarlo.

La preparación de la llamada de broma

Antes de llamar a mi abuela, tenía que preparar el escenario para que la broma fuera más efectiva. Busqué en Internet algunas ideas para llamadas de broma y finalmente encontré una que me pareció perfecta. La llamada consistía en hacerse pasar por un empleado de una tienda de electrónica y decirle a la persona al otro lado de la línea que había ganado un televisor de pantalla plana en un sorteo. Para hacer que la broma fuera creíble, tenía que hacerme pasar por alguien mayor y más formal. Así que vestí mi suéter más aburrido y hablé con un tono de voz suave y serio. También practiqué mi discurso varias veces antes de hacer la llamada para asegurarme de que sonara natural.

La llamada de broma

Finalmente, estaba listo para hacer la llamada. Tomé mi teléfono y marqué el número de mi abuela. Cuando respondió, me saludó con su voz dulce de siempre y me preguntó cómo estaba. Comencé mi discurso, haciéndome pasar por un empleado de la tienda de electrónica. Le dije que había ganado un televisor de pantalla plana en un sorteo y que nos gustaría enviárselo de inmediato. Le pregunté si podía proporcionarme sus datos personales, como su nombre completo y dirección. Mi abuela escuchó pacientemente todo lo que tenía que decir y cuando terminé, respondió con su voz dulce: "Oh, cariño, eso suena maravilloso, pero no estoy seguro de que realmente haya ganado algo. ¿Podría verificar que es cierto?' " Fue en este momento cuando mi corazón empezó a latir con fuerza. No quería engañar a mi abuela y hacerla sentir mal. Pero ya había llegado hasta aquí, así que tenía que seguir adelante. Le aseguré que todo era cierto y que solo necesitaba su información personal para poder enviarle el televisor. Mi abuela siguió preguntando y haciendo preguntas hasta que finalmente no pude sostener más la mentira.

El final de la broma

Finalmente, tuve que decirle la verdad. Le dije que era yo quien estaba haciendo la llamada de broma y que no había ganado ningún televisor. Le pedí disculpas por engañarla y le prometí que nunca volvería a hacer algo así. Mi abuela se rió y me dijo que sabía que era yo todo el tiempo. Dijo que podía reconocer mi voz a kilómetros de distancia y que nunca podría engañarla. Me preguntó qué realmente quería y le dije que solo quería divertirme y pasar el tiempo.

Conclusión

Hacer la llamada de broma a mi abuela fue una experiencia divertida y emocionante, pero también aprendí una lección importante: no debemos mentir ni engañar a las personas que amamos solo para divertirnos. A partir de ese día, prometí no hacer otra llamada de broma a nadie, especialmente a mi abuela. En resumen, puedo decir que fue una broma divertida, pero no valió la pena hacer sentir incómoda a mi abuela. Lo importante es aprender de nuestros errores y tratar de ser una mejor persona en el futuro.